Año nuevo, nueva oportunidad para cumplir tus propósitos laborales.

Texto por Claudia Barrios.

Con la llegada de un nuevo año es normal echar la vista atrás y también proponernos retos nuevos o que quizá no hemos alcanzado anteriormente. Cuando hablamos de propósitos de año nuevo seguramente lo primero que se nos venga a la mente sean cosas como hacer ejercicio, dejar de fumar o comer mejor, pero, ¿hemos pensando en nuestro trabajo? Pasamos la mayor parte de nuestro día ahí y también es importante pensar en qué cosas queremos enfocarnos, cambiar o mejorar en este ámbito ya que repercutirá en nuestro estado de ánimo, y por tanto, en nuestra productividad.

La compañía de soluciones en trabajo y RRHH, ADECCO, realizó un estudio con más de 1000 trabajadores españoles para conocer cuáles son sus objetivos y propósitos para este 2020.

Encontramos en primer lugar, que un 72,3% de los encuestados piden un incremento salarial. Cada vez toma más protagonismo la conciliación de la vida laboral y personal, posicionado en segundo lugar con un 42,5%, quedando en tercer y cuarto lugar, la formación y un ascenso laboral, con un 31,7% y 21,7% respectivamente. No nos podemos olvidar del entrenamiento y aprendizaje de las “soft skills” como por ejemplo, la proactividad, resolución de problemas, trabajo en equipo o creatividad, que tanta importancia están tomando en el área de gestión de personas y talento. Otros buenos propósitos podrían ser:

 1. Autoconciencia: Herramientas como el coaching y el mindfulness pueden ayudarnos a lograr nuestros objetivos laborales, permitiéndonos lograr un estado mental más consciente y atento, facilitándonos la toma de decisiones correctas en nuestra carrera profesional o vida personal. Acabar con la desmotivación y con esos procesos automáticos que hacemos sin pensar y que nos impiden ser productivos.

 

2. Mejor gestión del tiempo, mayor productividad: Aprender sencillas técnicas para gestionar el tiempo de forma efectiva nos ayudará a tener una jornada más ordenada y eficiente, como pueden ser: comenzar la jornada dedicando diez minutos a la planificación de las tareas del día y apuntarlas en una agenda, establecer pequeños objetivos diarios que sean fáciles de cumplir, delimitar otros objetivos más ambiciosos a largo plazo o aprender a priorizar las tareas que son verdaderamente importantes.

3. Trabajo en equipo y comunicación: Hoy en día es muy difícil imaginar una empresa totalmente desarrollada sin contar con un equipo bien estructurado. Es importante realizar periódicamente reuniones de equipo efectivas, escuchar de forma activa, no imponer nuestro punto de vista, ser proactivos, expresar nuestras necesidades y escuchar y valorar las de nuestros compañeros es necesario para conseguir un trabajo efectivo.

4. Cambios y nuevos retos: En los últimos años han surgido nuevas modalidades de trabajo que exigen pasar por un proceso de adaptación. Debemos tener la predisposición para afrontar estos cambios, viéndolo como una oportunidad en lugar de como una amenaza. Para facilitar este proceso es necesario un buen uso de la comunicación interna que involucre a todos los empleados en el cambio. Generar objetivos a corto plazo que nos nos abrumen y premiar su consecución, potenciará su motivación e implicación. ¡Una salida de nuestra zona de confort a través de pequeños pasos!

Y vosotros, ¿Qué propósitos tenéis para 2020? Tenemos por delante cientos de días para lograrlos, y cada uno de ellos es una oportunidad.

 

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