El compromiso con la igualdad como palanca de crecimiento

Texto por Claudia Barrios.

¿Sabías que en Europa el 65% de los puestos directivos están ocupados por hombres y solo el 35% por mujeres? En nuestro caso, España se sitúa dos puntos por encima de la cifra europea, pero sigue manteniendo la desigualdad.

Parece que, poco a poco, el techo de cristal que existe para las mujeres en el mundo laboral se va rompiendo, pero lo cierto es que aún queda un largo camino por recorrer y que hay claras diferencias entre hombres y mujeres a la hora de llegar a un puesto de alta responsabilidad. 

Para mejorar esta situación, algunas entidades comienzan a implantar estrategias integrales para acabar con esta desigualdad y dar al talento femenino las mismas oportunidades de desarrollo que a los hombres. 

Un reciente ejemplo es Ana Botín, directora del Banco Santander, y siempre presente en la lista de mujeres más poderosas del Financial Times y Forbes, quien exige la presencia de mujeres en las últimas fases de los procesos de selección de su entidad. Además, cuentan con un programa de “mentoring” para fomentar el talento femenino, o el “Equality Acciones”, un fondo de inversión que apuesta por aquellas empresas que demuestren su compromiso con la igualdad de género.

Si queremos consolidarnos como una sociedad solvente y competitiva, tenemos que actuar y ofrecer las mismas oportunidades y herramientas a las mujeres (y aún con más facilidad de acceso a las pertenecientes a los grupo más vulnerables, como mujeres inmigrantes, transexuales, sin recursos o en peligro de exclusión) y que así tengan también la misma posibilidad de desarrollo que cualquier compañero de profesión, incluyendo su talento al capital de nuestra empresa para multiplicar las oportunidades de crecimiento de nuestro -su- proyecto.

Queremos remarcar algunos datos muy representativos de la situación de la mujer en el mercado laboral español, y que demuestran por qué el compromiso con la igualdad dentro del entorno laboral debe ser real, firme y continuado.

En primer lugar las mujeres soportan más tasa de desempleo, trabajan más a tiempo parcial y los  sectores en los que ellas son mayoría están peor pagados. Por otra parte, la responsabilidad de los cuidados recae en las mujeres: dedican el doble de horas al hogar y la familia y se toman más excedencias para cuidar familiares, por lo que la conciliación laboral y personal/familiar es prácticamente imposible.

Podemos resumir todo esto en que la maternidad penaliza la carrera profesional de las mujeres, hay pocas directoras, jefas o encargadas, una difícil conciliación laboral y familiar y la famosa brecha salarial. Sin olvidarnos, por supuesto, de la violencia sexual contra la mujer tanto fuera como dentro del trabajo.

Como podemos observar sobran razones para empezar a trabajar de manera seria y eficaz hacia la total igualdad de oportunidades entre hombre y mujeres. Desde Growara, seguimos apostando por el feminismo como la mayor palanca de crecimiento: en la empresa y en todo lo demás.

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