El “síndrome” post-vacacional: qué podéis hacer tú y tu empresa para prevenirlo.

Texto por Claudia Barrios

Se acaba el verano, comienza septiembre y no dejamos de escuchar lo del famoso síndrome post-vacacional pero, ¿qué es exactamente?

Pues bien, aunque se le haya dado este nombre lo cierto es que no es una patología como tal. Podemos definirlo mejor como un “trastorno adaptativo”. La persona que lo sufre presenta una sintomatología similar al estrés y la ansiedad, junto con una gran tristeza y falta de motivación, que normalmente se da al finalizar un período de descanso laboral más extenso de lo habitual, viéndose la persona incapacitada para cumplir con su trabajo otra vez y atender las demandas que supone el regreso a la rutina.

Las personas más propensas a sufrirlo son aquellas que tienen una menor resistencia ante la frustración, los trabajadores que disfrutan de vacaciones más largas, trabajan en un entorno desagradable, no les gusta su trabajo o se consideran poco valorados por sus jefes.

Por todos los efectos mencionados anteriormente, podemos intuir que verse afectado por este síndrome disminuye considerablemente la calidad de vida y por ende el rendimiento y la productividad. Si estos síntomas se alargan más allá de un mes, pueden dar lugar a un verdadero síndrome de ansiedad generalizada o un estrés crónico. Ante esta situación, lo mejor es consultar con un especialista.

Para terminar, desde Growara queremos darte algunos consejos que creemos que te pueden resultar útiles para prevenir esta situación, o en caso de que creas que puedes estar sufriéndolo tú o tus trabajadores, darle una solución efectiva.

  • Como primer punto es recomendable no volver de las vacaciones justo el día anterior a la vuelta al trabajo, sino varios días antes. Esto nos permite prepararnos física y mentalmente para el retorno a la actividad laboral.
  • Adaptar los horarios a los habituales de forma suave y progresiva. Por ejemplo: podemos ir adelantando poco a poco la hora de acostarnos y levantarnos una semana antes del regreso al trabajo, para que después no nos cueste tanto.
  • Empezar de manera gradual con la intensidad del trabajo, intentando acometer primero, si es posible, aquellas tareas que nos resulten más gratas.
  • Procurar, en la medida de lo posible, no llevarse trabajo a casa.
  • Aprovechar los tiempos de descanso para realizar alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.

Las empresas también pueden llevar a cabo una serie de acciones para facilitarle no solo la vuelta de las vacaciones a sus trabajadores, sino su estancia en la empresa y su vida laboral en general.

  • Fomentar la conciliación. En ocasiones las organizaciones pueden implantar medidas que ayuden a que el cambio no sea drástico. Una de ellas puede ser la instauración del teletrabajo. Según un estudio de Randstad, el 68,6% de los trabajadores españoles quiere teletrabajar, pero no puede porque su compañía no lo permite. Además de fomentar la conciliación, esta medida reduce el impacto medioambiental y aumentará la productividad del empleado al evitar el tiempo de los desplazamientos.
  • Beneficios sociales. Algunos de los ejemplos más comunes son los cheques restaurante y cheques de guardería, que además de estar exentos de IRPF, ayudarán a los padres a organizar el cuidado de los niños de cara a la vuelta de vacaciones.
  • Alargar la jornada intensiva. Es cierto que no hay una duración común para todos. Algunos convenios establecen que será de 1 de junio al 30 de septiembre, otros del 15 de junio al 15 de septiembre, otros sólo los meses de julio y agosto, y otros sólo agosto. No obstante, las empresas que decidan alargar la duración de este tipo de jornada ayudarán a que la vuelta de vacaciones sea menos dura para sus empleados.
  • Outdoor Training. Es un entrenamiento al aire libre. Con estas actividades las personas tienen la capacidad de aprender de su propia experiencia y mediante estos juegos se aprende a conocer y potenciar las fortalezas individuales y del equipo, al mismo tiempo que se superan las debilidades. Su objetivo es facilitar retos relacionados con los comportamientos, las actitudes, la comunicación, la motivación, el liderazgo y el compromiso, entre otras.
  • Fomentar el compañerismo. Maneja con cautela el tema de los ascensos, reconocimientos y, sobre todo, no hagas comparaciones que luego puedan herir susceptibilidades. Mientras dos profesionales compitan entre ellos, perderán su foco. Dale a tus empleados el espacio para conocerse y trabajar juntos como equipo, por ejemplo organizando algún evento extra laboral para crear lazos y que tus empleados se sientan en un ambiente conocido y puedan sentirse cómodos con lo que les rodean.

Esperamos que estos consejos te hayan resultado útiles, ya seas jefe o empleado, y que puedas tomarte tu vuelta a la rutina desde otra perspectiva. El equipo de Growara te manda ánimos y mucha fuerza para seguir haciendo tu trabajo, del que estamos seguros que puedes sacarle una chispa que antes no tenía.

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