Mis necesidades de Maslow, cubiertas en la empresa.

Texto por Pau Galindo

Conocemos sobradamente que el bienestar humano no llega si no hay unas necesidades básicas cubiertas. Vemos cada día en nuestro entorno como a una persona, por ejemplo, en estado de incertidumbre laboral, le cuesta disfrutar más de su día a día. Es obvio que la seguridad, la estabilidad y tranquilidad que puede aportar un empleo nos ayuda a un mejor bienestar. Y aunque no es la primera de nuestras necesidades como lo puede ser nuestra salud, muchas veces perder ese empleo es el desencadenante del desplome de otras necesidades. 

Esto es sólo un ejemplo de la importancia que puede tener para nosotras, optar a no centrar nuestras mentes en satisfacer nuestras necesidades básicas. A efectos operativos: “Si mi mente se preocupa y dedica esfuerzos a arreglar su ordenador, no tiene la dedicación para poder trabajar.” ¿Cómo satisfago mis necesidades? ¿Cuáles son? Y sobre todo, ¿tengo satisfechas mis necesidades laborales? ¿Qué puede hacer mi empresa para ello?

Dando nuestra perspectiva psicológica desde Growara, presentamos la pirámide de las necesidades Maslow. Esta teoría psicológica habla acerca de la motivación y las necesidades del ser humano: aquello que nos lleva a actuar tal y como lo hacemos. Así pues, nuestras acciones nacen de la motivación dirigida hacia el objetivo de cubrir ciertas necesidades, las cuales pueden ser ordenadas según la importancia que tienen para nuestro bienestar.

Maslow proponía una teoría según la cual defendió que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. A partir de esta jerarquización se establece lo que se conoce como Pirámide de Maslow. Su idea era que las personas tienen un deseo innato para autorrealizarse, para ser lo que quieran ser, y que cuentan con la capacidad para perseguir sus objetivos de manera autónoma si se encuentran en un ambiente propicio. 

Sin embargo, para aspirar a las metas de autorrealización, antes han de cubrirse las necesidades anteriores y más básicas como la alimentación, la seguridad, etc. Por ejemplo, solo nos preocupamos de temas relacionados con la autorrealización si estamos seguros de que tenemos un trabajo estable, comida asegurada y unas amistades que nos aceptan.

Esto tiene un valor incalculable, y es que además de innovador en una época donde predominaba el conductismo, permitía al gremio no sólo preocuparse por los problemas de salud mental, sino también por el bienestar y el bien común. Abriéndose así a nuevas aplicaciones en el mundo de la empresa, entre otros. 

“Fue una semilla en el camino de la psicología por no limitarse a las patologías mentales”.

La teoría y su relación con el mundo laboral es fácilmente aplicable. Por regla general, cuando una persona quiere trabajar, no va a estar únicamente preocupada por recibir un salario. Necesitará de su empresa unas condiciones óptimas para poder desarrollarse en el trabajo, como una oficina aclimatada, instalaciones para comer y/o descansar, ergonomía de trabajo… (necesidades fisiológicas, la más básica).

Una vez esta necesidad está cubierta, la persona trabajadora se ocupará de asentarse y disponer, a través de su profesión, de ciertos recursos fijos y de un ambiente laboral seguro y estable (seguridad). La persona empleada, por tanto, orientará sus decisiones a encontrar desarrollos profesionales más sólidos y que protejan sus necesidades. Al lograr estos niveles básicos, la empleada va a optimizar sus relaciones interpersonales en el trabajo (necesidad de afiliación). No es ningún secreto decir que si la empresa potencia la cooperación entre trabajadores, aumentará el rendimiento y generará un buen clima laboral. Parece que esto está asentándose en pleno siglo XXI desde algunas empresas. Viene de lejos, no obstante.

Parece obvio también decir que la comunicación a la hora de gestionar los planes de la empresa es importante. Las empleadas deben sentirse apreciadas y tenidas en cuenta para fomentar un sentimiento de pertenencia (reconocimiento). Desarrollar la capacidad de compromiso con la cultura de la empresa es un paso fundamental para que la persona trabajadora desarrolle nuevas motivaciones y éxito en su trabajo. Casi sin ser consciente, luchará por el reconocimiento de su labor. Aumentando hasta la autoconfianza en función del feedback que vaya recibiendo. ¿No parece tan complicado, verdad? 

En el último nivel a alcanzar (necesidad de autorrealización), la empleada querrá crecer a nivel personal. Puede que para ello necesite un trabajo que fomente la creatividad, con dosis de complejidad y volumen de trabajo controlado. La empresa, consciente de que su trabajadora puede promover y crear ideas para mejorar el negocio, le proporcionará la situación adecuada, liberando el potencial del trabajador. ¡BINGO!

Se ha demostrado que los empleados comprometidos y emocionalmente conectados con su organización tienen un mayor desempeño en su trabajo. Y es que las empresas que aplican una cultura que promueve el bienestar laboral, la seguridad y la conexión humana tienen un equipo más comprometido y empoderado, lo que genera un mayor rendimiento laboral. ¡MÁS BINGO!

Evidentemente, no todo es tan sencillo, ¿O sí? Quizá sólo sea ponerlo en práctica. La única certeza es que conseguir un perfil de trabajadora con sus necesidades cubiertas, asegura un bienestar personal y mejor desarrollo profesional. Pero ¿me sirve la misma estrategia para todos los perfiles de mi empresa? Desde la psicología, no sólo desde la organizacional, se asegura que cada persona posee unas características diferentes, y por ende, unas necesidades distintas.

Así que, ¿qué puede hacer mi empresa para satisfacer mis necesidades?

Siguiendo nuestro modelo:…

¿Cuáles son tus prioridades? Nosotros, en Growara, lo tenemos claro. NUESTRA GENTE ES, SIEMPRE, LO PRIMERO. 

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